El DÍA QUE LA TIERRA CAYÓ

Por J.R.Reluz

Aún recuerdo el día que todo cambió para la humanidad. Estábamos acostumbrándonos a vivir al borde del apocalipsis, y cuando no era un genocidio que dividía al planeta, era una guerra que encarecía los productos de forma global hasta niveles en los que la cuerda del orden estaba a punto de romperse.
Pandemias e inicios locales de posibles futuras pandemias; Disputas territoriales; disputas ideológicas; la amenaza latente de que una pérdida hegemónica por parte de una potencia fuera causante de un intento de parecer fuerte por la vía atómica. Y sin olvidar aquel asunto con la IA descontrolándose a finales del 2027 que casi acaba con un cuarto del planeta. Todo era preocupante, pero a la vez al ser tal volumen de preocupaciones constantes, al final todo dejó de ser preocupante.

Creo que el sentir general de la gente acabó siendo el de aceptación de indefensión ante la futilidad que podría saltarnos a la cara desde cualquier esquina. Éramos peleles ante las circunstancias. ¿De qué servía preocuparse? Arreglar el mundo ya no parecía algo de lo que la masa de ciudadanos pudiera encargarse. Estábamos en un punto de agotamiento por las decisiones de 4 acaparadores de poder con capacidad de decidir. Éramos cemento sulforresistente resistiendo el choque de las olas de mierda que nos arrojaban día a día. Mientras la estructura estuviera íntegra todo resistiría, pero una pequeña grieta y todo acabaría hundiéndose.

Recuerdo salir del baño, pasar delante de la tele y preguntar al pequeño Carlos qué peli era la que estaba viendo.

-Son las noticias papa -dijo mirándome con los ojos muy abiertos.
-¡GATITO! -gritó alegre mi pequeña Laura mientras lanzaba un puño al aire.

Pregunté a Susana, el amor de mi vida, si era una campaña publicitaria fuera de control. Tenía que ser algo de eso, pero Susan me miró descolocada y dijo que no lo era. Que lo estaban emitiendo en todas las cadenas del país.

Una gata de unos 25 metros de alto estaba caminando hacia la capital del país. El plano de la cadena era un plano aéreo bastante alto desde el que se veían otros helicópteros sobrevolando los costados de la enorme gata de patones calicós que caminaba tranquilamente por las afueras de la capital. En otras cadenas de televisión emitían las imágenes desde esos otros helicópteros. A veces lo intercalaban con videos verticales que las cadenas robaban sin permiso de las historias de Instagram de ciudadanos que aprovechaban para grabarse en la autovía con una gata enorme de fondo caminando hacia su posición. En la tele decían que la gata atravesaría la zona industrial en la que caminaba y llegaría a zonas de población en pocos minutos. Recomendaban a toda la ciudad a bajar a la parte baja de los edificios o adentrarse en el metro si se tenía una entrada cerca. Las dimensiones de la gata generaban dudas sobre si su paso podría provocar problemas estructurales en los edificios con los que se cruzara. Zonas periféricas de bajos ingresos y bloques de viviendas de protección oficial implicaban menos calidad estructural y de materiales.

Un tertuliano empezó a culpar al gobierno por el asunto. No sabía cómo relacionarlo, pero sabía que el gobierno de ese momento tenía algo que ver con aquella gata de 20 metros de alto y unos 40 de largo. Estaba indignándose sobre los impuestos mientras en las imágenes se veía que la gata había sentido curiosidad por un helicóptero militar que volaba cerca de su cara. La gata dio un respingo hacia atrás levantando la enorme cola que hizo volar por los aires una veintena de coches que volaron más alto que los propios helicópteros. Un coche de los que salieron volando al caer impactó en la cola de un helicóptero que empezó a girar en círculos precipitándose contra el suelo de la calle paralela que sobrevolaba. La cámara intentó seguir la trayectoria, pero la adrenalina del momento afectó al pulso de la persona encargada de la cámara. En el helicóptero de la cadena que estábamos viendo empezaron a gritar horrorizados al ver cómo de los restos ardientes del helicóptero estrellado se veía una figura humana que salía ardiendo arrastrándose. La cámara volvió a girar hacia la gata, la cual tenía el culo levantado mientras miraba el helicóptero militar que había despertado su curiosidad. En el helicóptero de la cadena seguían gritando que había que salir de ahí, ignorando las preguntas que le hacían en plató. La gata quería jugar. Dio un salto grácil hacia el helicóptero militar para atraparlo y cuando lo atrapó las hélices salieron despedidas en partes hacia distintas direcciones mientras la gata se quedaba con un amasijo de metal entre las patas, amasijo que parecía papel arrugado. Al poco, algún olor le gustó, puede que el del fuel o la sangre de los pasajeros, porque lanzó el amasijo de metal a la calle, y luego lo persiguió haciendo rodar los restos dándole con una “patita” mientras los muros y las paredes de unas 4 calles de fábricas y almacenes de alrededor se iban derrumbando al contacto de su paso. En un momento concreto le dio un último toque y se tumbó de costado destruyendo la fachada completa de un almacén logístico. Los helicópteros se acercaron a su posición, y ahí se quedó esa enorme gata tricolor con ojos enormes. Tumbada de costado mirando a los otros helicópteros que intentaban acercarse guardando todo lo posible las distancias. La gata estaba golpeando el suelo con la cola, la cual se levantaba y volvía a caer provocando un golpe rítmico que se escuchaba ensordecedor en cámara.

La imagen pasó de pantalla completa a mitad de pantalla mientras aparecía la presentadora del noticiero hablando del horror de las imágenes que estábamos viendo. Intentó dedicar unas frases sentidas a la gente que posiblemente había muerto en la tragedia, pero tenía que dar paso al mensaje urgente del gobierno.

La gata tumbada moviendo la cola entre los escombros del tejido industrial de las afueras se redujo ahora a ser un cuarto de la pantalla.
Ahora se veía al presidente del país en un atril de comunicaciones ojeando con mirada seria unos papeles, luego echó un vistazo a su alrededor y pareció preguntar si ya estaban todos los medios antes de que entrara el sonido.

- Compatriotas. Desde el gobierno de España compartimos el sentir general de la ciudadanía y estamos todos igual de confusos y consternados ante los hechos que están sucediendo en nuestro país. No conocemos la verdadera dimensión ni naturaleza de la amenaza. Podemos identificar a, en principio, un animal con forma de gata gigante de la cual no conocemos origen ni procedencia. Simplemente ha sido avistado hace unos 20 minutos, sobre las 10: 30 dirigiéndose a la capital desde las afueras. Desde que hemos tenido verificación de que el hecho era real estamos trabajando en diversas vías de acción, pero queremos avisar de que no descartamos utilizar la fuerza militar y bombardear al animal para evitar más daños materiales y muertes de civiles. Estamos intentando desalojar las zonas de primer contacto y recomendamos que no cunda el pánico. Es importante que los ciudadanos de Madrid intenten seguir el posible recorrido del animal desde fuentes oficiales y evitar cruzarse en su camino si es necesario. En caso de obrar con contundencia para frenar su avance, queremos evitar el mayor número de víctima. ¿Alguna pregunta?

- Si, Felipe Gómez de TVE. ¿Son ciertos los reportes de que esto está pasando en otras partes del mundo?

-No tenemos verificación, pero tampoco tenemos por qué dudar de la veracidad de otros sucesos similares viendo la realidad del nuestro.

-María Moreno de Atresmedia. ¿Por qué quiere bombardearlo? ¿Es esto una cuestión política?

- ¿Una cuestión política? -preguntó incrédulo el presidente.

-Si, usted dijo en una entrevista hace dos semanas para El País que era más de perros.

-Me parece ridículo. Estamos hablando de vidas que proteger -dijo indignado haciendo un gesto con la mano hacia otro lugar para dar paso a otro periodista.

-Soy Ricardo Molía de Europa Press ¿Pero y si fuera un perro? ¿Lo bombardearía?

- ¿Alguna pregunta seria?

-Susana de Agencia EFE. ¿Qué opina de que la presidenta de la comunidad de Madrid diga que es una crisis orquestada desde Moncloa para socavar su gestión como presidenta de la ciudad?

-Se acabaron las preguntas. Trabajaremos en acabar con esta crisis lo antes posible -dijo el presidente antes de abandonar el atril.

El murmullo general se levantó en el anuncio del presidente y la periodista del noticiero empezó a hablar antes de volver a ocupar la mitad de la pantalla mientras la sala comunicaciones del gobierno y los periodistas ocupaban un cuarto de la pantalla en el lateral superior derecho mientras en el lateral inferior derecho estaba la gata que parecía estar intentando dormir en el lugar donde se había quedado. Estaba con la cabeza apoyada sobre sus patas delanteras y sus ojos se cerraban cada vez más hasta ser una fina línea horizontal.

-Nos reportan que está pasando en todas las capitales del mundo. Por el momento tenemos imágenes de París, cercanías de Lisboa, Londres, Bogotá y Washington.

En las imágenes se podía ver respectivamente un siamés arrasando los campos elíseos de Paris mientras trotaba, un atigrado naranja dejando tras de sí el palacio de la pena de Sintra en dirección a Lisboa mientras los árboles se doblaban a su paso, un azul ruso arañando el Big Ben mientras el reloj empieza derruirse cayendo cascotes al Támesis, uno de angora blanco en la plaza de Bolívar y un dragón Li atigrado gris bebiendo agua de la piscina reflectante del Lincoln memorial.

Laura repetía sin parar: «¡GATITOS! «¡GATITOS! «¡GATITOS!» intentando hacer una canción con la palabra.

-No descartamos que sea algo que está pasando en cada capital del planeta. -avisaba consternada la presentadora.

Me metí en Twitter para ver que decía la gente. La gran mayoría de personas pensaba que era IA o una crisis creada por los gobiernos socialistas del mundo.
aun había quien mantenía la postura de destruir a la gata y quien defendía que había que respetar su vida. Muchos usuarios se acusaron de amar a los gatos y otros se acusaron de amar a los perros. Nosotros siempre encontramos la manera de dividirnos.

La verdad y la mentira se entremezclaron durante los siguientes minutos en las redes sociales. Unos norteamericanos aprovecharon para hacer con IA un video de gente que se elevaba a los cielos con el paso del gato gigante. El video tenía un subtitulo «RAPTURE DAY».
La gente comentaba enloquecida en el video hablando del apocalipsis provocado por los "WOKES". A lo que otros respondían sobre que el apocalipsis había sido buscado por los sionistas evangelistas que querían desatar el infierno en la tierra con guerras para que Dios intercediera.

Algunos dudaban de la veracidad del video, pero menos de los que esperaba. Otros dudaban de la veracidad de los gatos en general. Más de los que esperaba. Al final era difícil culpar a la gente de su desconfianza, había gatos enormes y reales arrasando la civilización.
¿El día del rapto era demasiado loco? Si, porque además se notaba que el video estaba hecho con IA, uno de los que se elevaban pasaba a tener 3 brazos durante un segundo. Y otro pasaba de ser negro a blanco al final del video.

-Nos informan de que el presidente de Estados Unidos ha muerto -dijo la periodista en la tele. Ahora se escuchaba su voz, pero lo único que se veía era un gato olisqueando lo que parecía un manchurrón naranja de grasa color pus y sangre sobre la entrada de la Casa Blanca.
Busqué de nuevo en Twitter y la gente hablaba de que hubo trabajadores que vieron al presidente de Estados Unidos desnudo sobre el pico de la fachada de la casa blanca. Dicen que intentó volar mientras gritaba el nombre de Jesucristo.

- ¡No gatito! ¡No te comas eso! -dijo Laura con desagrado.
- ¡Si! ¡Comételo! – dijo Carlos entusiasmado.

Volví a mirar a la tele y claramente el gato no se quería comer eso. Lo tocaba con la pata y luego intentaba limpiarse la pata con el suelo.

Actualicé los mensajes de Twitter y vi al líder de la oposición diciendo que la crisis de la gata enorme nos había alejado más de nuestros socios europeos y de Estados Unidos convirtiéndonos en un país comunista, y afirmando que posiblemente que también había un gato enorme en Caracas. Cuando le respondieron que el presidente de Estados Unidos se había suicidado intentando ser secuestrado por Dios al ver un gato enorme en Washington, público de nuevo un tweet que hablaba sobre su última visita a una vaquería de Galicia y lo comprometido que estaba con los agricultores. Volví a actualizar Twitter en el hashtag #CrisisMIAUDRID vi que PACMA había escrito un largo comunicado sobre lo tremendamente en desacuerdo que estaban con que bombardearán a aquel gatito de 25 x 40 metros. Fue hacer su comunicado PACMA y automáticamente el gobierno decidió avisar que procederían a bombardear a la gata.

-Volvemos al lugar de la noticia -dijo la presentadora.

El plano estaba pie de calle. Aun así, se notaba que estaban haciendo zoom. En el plano se veía a una pequeña figura acercándose a la enorme gata. Parecía una niña de no más 8 años que caminaba con la mano extendida hacia la nariz de la gata con pretensión de tocarla. Estaba unos 5 metros del rostro de la gata.
El polvo que levantaba la respiración tranquila de la gata envolvía los laterales de la niña generando un efecto difuminado en cámara. La gata abrió un poco los ojos para ver a la niña y como si conociera sus intenciones se arremolinó de espaldas para dejar la barriga al descubierto mientras encogía las patas delanteras a modo de gancho y mientas estiraba la patas trasera para quedarse bocarriba, pidiendo una caricia velada, mirando a la niña al revés con actitud cariñosa.

Entonces dos misiles impactaron contra su barriga y la explosión proyectó a la niña varios metros atrás antes de desaparecer entre el polvo y la llama. No se veía más que humo o polvo en suspensión. Se vio que la persona de la cámara intentó limpiar la lente, pero durante unos segundos solo había neblina. Luego, se intuyó la silueta de la gata asustada incorporándose de un salto y evidenciando tras la vuelta paulatina a la claridad que esos misiles no le habían hecho el más mínimo daño.

-No le ha hecho nada, ni siquiera en el pelaje-dijo Susana mirándome con decepción y miedo en la mirada. Ella era de perros.

La última imagen que la tele emitió fue la de la gata con la cola erizada en posición de ataque mientras bufaba. La conexión se perdió.

Madrid cayó en dos horas…

-Si, pero abuelo eso no explica el asunto de los mapaches gigantes que están comiéndose a la humanidad -dice un niño sacando al anciano de su historia.

-Todo está relacionado ya que… -comenta intentando hilar los recuerdos con la solución a su cuestión.

Pero es interrumpido cuando una mano negruzca enorme de mapache levanta la estructura del chamizo metálico donde estaban, agarrando al anciano y elevándolo hasta la cara de un precioso mapache de 15 metros de altura que se mete al viejo en la boca. El mapache ronronea mientras mastica, quiebra y hace crujir al anciano entre sus dientes, mientras sus 4 nietos horrorizados corren en distintas direcciones llevados por el pánico con el sonido de chillidos de mustélidos mezclándose con el de sus corazones golpeando su pecho.

Corren con la seguridad de que siempre hay motivos para preocuparse por algo nuevo.

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